¿Por qué Responsabilidad Social en la Globalización?

Estamos hartos de oír el término "Globalización" tanto para bien como para mal. Bien para defender nuestros intereses o para justificar de todo aquello de los que nos quejamos, aunque pocos sabríamos definir objetivamente este proceso, es por ello, que para mí Globalización se refiere al fenómeno por el cual eliminamos barreras. 

Eliminamos barreras que pusieron gobiernos, empresas y poder y, las eliminamos porque cada vez más nos sentimos ciudadanos de un mundo, no de un país o una región. Así, como ciudadanos de este mundo cada vez más global, queremos conocer otras culturas, viajar sin restricciones y ¡por qué no! invertir y comerciar en cualquier rincón del mundo.

La Globalización nos ofrece entonces un horizonte de posibilidades con las que ninguna generación anterior había soñado nunca. Nos da libertad de viajar, descubrir, conocer e intercambiar y, debemos reconocer que siempre la libertad lleva asociada responsabilidad.

La Globalización se constituye entonces como fenómeno base para entender la Responsabilidad Social. En los libros de economía aparecía el concepto de "licencia para operar" como la forma que tenían las sociedades locales de otorgar o no permiso a una empresa para que emprendiera en un territorio, hoy en día este término queda desfasado y se diluye en las características de la RS. 

Aunque esto no quiere decir que las empresas no dejen de necesitar una legitimación social para poder llevar a cabo sus operaciones de producción y comercialización. es más, gracias a la globalización, también hoy, esta legitimación es más difícil de obtener, puesto que hay mayor competencia. Así, y gracias al funcionamiento de los mercados, los consumidores pueden recompensar o expulsar a las empresas de éstos si no están de acuerdo con los comportamientos que tienen. 

El consumidor entonces, deja de ser un sujeto pasivo y pasa a ser un titular de derechos, de voz y de voto y, por qué no, un consumidor político también. Pues premia o castiga las acciones de las empresas y, además, posee un efecto multiplicador, gracias otra vez a la globalización y a las nuevas tecnologías, que permiten una repercusión mediática instantánea.

El consumidor, por tanto, es un elemento central en las políticas de Responsabilidad Social, y debe ser, a su vez, consecuente con la asunción de la responsabilidad que esto implica, por lo que podríamos hablar, tal y como avanzabamos en el post anterior de múltiples apellidos para esta Responsabilidad Social.


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